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Sandra Olivera: "El ’compliance’ debe verse como una inversión para el futuro"

La directiva defiende que la conducta ética de los empleados es tan importante para una compañía como contar con la mejor tecnología

Juntos por la integridad. Así se denomina la iniciativa que SEAT ha puesto en marcha para difundir la cultura de compliance entre sus trabajadores. Un proyecto escenificado en el que han participado 15.000 trabajadores y que incluso ha supuesto la paralización de sus fábricas para que pudiera asistir la mayor parte de la plantilla (no de forma simultánea en todas las líneas). En total, han sido 22 sesiones de 90 minutos en tres centros de producción. Este tiempo es el equivalente al que se emplea para fabricar 200 coches.

El objetivo estaba claro desde el principio: "Conciencia al conjunto de personas que trabajamos en SEAT de que nuestra forma de actuar es tan relevante para la compañía como lo es la tecnología, productos y servicios", explica Sandra Olivera, responsable de compliance e integridad en SEAT.

¿Cómo surge la idea?

La integridad es un elemento clave para que el éxito de la compañía sea sostenible. A la vez, la integridad es un concepto abstracto. Por este motivo, nos pareció necesario implementar una iniciativa que hiciese partícipe a toda la organización y que nos permitiese compartir qué entendemos por integridad en SEAT. Optamos por un formato escenificado por actores, con situaciones cotidianas que pueden poner a prueba la integridad de nuestras actuaciones. El evento estaba inspirado en el mundo futbolístico con locutores que orientaban las acciones que iban ocurriendo y haciendo partícipes de forma activa a los asistentes.

¿Por qué han decidido apostar por este formato?

Queríamos llegar a todos los empleados de una forma sencilla, diferente y, a la vez, didáctica. Buscábamos crear un entorno de reflexión mediante la escenificación de situaciones cotidianas que pueden ocurrir a nuestro alrededor y provocar el debate. Al fin y al cabo, la integridad es algo que cada uno lleva en su interior y que nos hace actuar en virtud de ella. La parte práctica de la cultura de integridad de la empresa es la suma de todas las actitudes personales, de ahí la importancia de poner en común los principios y valores de la compañía.

¿Hasta qué punto es importante que la plantilla esté informada y se involucre en los aspectos de compliance?

Desde el departamento de integridad y compliance podemos impulsar programas, asesorar a las áreas en la identificación de sus riesgos legales, guiarlas ante dudas en la aplicación de normas, gestionar los canales de denuncia y proteger las garantías de los denunciantes y denunciados, dar formaciones, cursos, conferencias o analizar socios comerciales, entre otras iniciativas.

Sin embargo, todo esto, si no contamos con el apoyo de la dirección y de todos y cada uno de los empleados, no se materializaría en nada: toda la plantilla debe mostrar su compromiso con las normas y reglas para prevenir posibles riesgos legales, así como en sus actuaciones diarias tomando decisiones con firmeza y convicción sin sucumbir a presiones y ayudando en la detección de posibles mejoras en la compañía. Y además debe hacerlo por convicción. Esto sólo se consigue involucrando a cada persona de forma activa, y contando con sus opiniones, dando respuesta a sus posibles inquietudes.

¿Es rentable para una empresa invertir en cultura de compliance? ¿Es caro?

Esta pregunta suele ser muy recurrente en las organizaciones. Pero démosle la vuelta: ¿hasta dónde está dispuesta una compañía a arriesgarse a que su organización sea sancionada, e incluso cerrada, por no invertir en programas de fomento de cultura de integridad y compliance?

Estos programas deben verse como una inversión para el futuro. Los elementos básicos deben incluir guías que orienten las actuaciones de los empleados, formaciones, diálogos, mapas de riesgos legales con sus responsables para gestionarlos y mitigarlos, canales de denuncia y revisiones de la efectividad del modelo. Poner en marcha todo esto será más o menos complicado y, por tanto, más o menos caro, según el tamaño de la compañía.

Más allá de este proyecto, ¿qué otras herramientas y mecanismos se han puesto en práctica en la compañía?

El departamento de compliance se creó en 2011. Por lo tanto, es un área que tiene ya varios años de recorrido. Esta área se ocupa de todo aquello que tiene que ver con la responsabilidad penal de la persona jurídica, prevención ante la corrupción, fraude, sobornos, derecho de la competencia, prevención de blanqueo de capitales y código de conducta.

Tenemos tres ámbitos de actuación: asesoramiento y análisis de proyectos de negocio y de consultas de los trabajadores; concienciación y comunicación a través de acciones informativas y de formación; y control y monitorización de la efectividad del sistema. Para responder a estos cometidos, contamos con herramientas clásicas (código de conducta, canales de denuncia, formaciones o sistema de gestión de riesgos), e intentamos poner en marcha también acciones singulares que nos permitan un mayor calado.

Por ejemplo, para hacer más cercano el código de conducta a todos los empleados, preparamos una versión en formato cómic y empapelamos la empresa con posters de viñetas extraídas del cómic. O, en el marco del programa de integridad, hemos creado el Juego del Mundial, para complementar las sesiones e interiorizar los mensajes en un formato gamificado, con incentivos para el ganador.

Otras acciones a destacar han sido campañas contra la corrupción, prevención del derecho de la competencia y conflictos de interés, entre otras, usando formatos atractivos: teatro empresarial, simulacros de situaciones complejas o encuestas a todos los empleados.

En SEAT, ¿de qué departamento depende el área de compliance y por qué se optó por este modelo?

En la actualidad, depende de la vicepresidencia de legal y buen gobierno, creada en 2017. Además, reporta a la comisión independiente de auditoria, cumplimiento y buen gobierno, como responsable de la supervisión del modelo de compliance de la compañía, entre otras responsabilidades. Asimismo, reportamos al chief compliance officer (director de cumplimiento normativo) y al chief integrity officer (director de integridad) de Grupo Volkswagen.

Con este modelo de varias líneas de supervisión y reporte, se asegura la independencia del departamento.

 

Cumplimiento normativo en el sector de la automoción

Sandra Olivera, directora de compliance de SEAT, explica que, "en estos momentos, la compañía se dedica a la fabricación, venta y distribución de vehículos de motor y piezas de recambio y accesorios. A esto, hay que añadir las nuevas líneas de negocio que estamos impulsando en esta era de la digitalización. Antes podíamos tener localizados e identificados todos los riesgos clásicos de compliance que, debido al sector en el que trabajamos, podrían tener lugar, tales como corrupción, infracciones al derecho de la competencia, blanqueo de capitales, conflictos de interés, fraude, secreto industrial... En el momento en el que se encuentra el sector de la automoción, con todos los retos del cambio de modelo de negocio, surgen nuevos riesgos: fuga de información, uso de datos, ciberseguridad... Y surgirán muchos otros que se pueden dar y que hoy ni siquiera son previsibles. En este contexto, es aún más necesario trabajar en la cultura de integridad, para prevenir conductas inapropiadas y sus consecuentes infracciones legales o delitos".

 

Fuente: Sergio Saiz / Expansión

 


 
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