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Corrupción e integridad en el deporte: algunas experiencias positivas

Autor: Jesús Lizcano. Catedrático de la UAM y cofundador y expresidente de Transparencia Internacional España

Fuente: El imparcial

El mundo del deporte es fundamental en cualquier sociedad avanzada, tanto a nivel cualitativo, dado el componente cultural que contiene y el factor de realización personal que lleva aparejado en todos aquellos ciudadanos que lo practican, como asimismo a nivel cuantitativo o económico, dada la importancia que como sector supone dentro del Producto Interno Bruto (PIB) de cualquier país.

Esta importancia y dimensión social del deporte otorga especial relevancia a la transparencia y la integridad que han de darse en todos los agentes, instituciones y empresas que participan en este ámbito deportivo, así como la prevención y lucha contra la eventual corrupción que pueda registrarse en unos y otros, corrupción de la que no se libran muchos de los protagonistas del deporte en numerosos países (demasiados), así como en diversos organismos supranacionales.

Cabe señalar en este contexto que en deportes de amplio espectro en nuestro país, como es el caso del fútbol, las malas prácticas están relacionadas en los últimos tiempos con el amaño de partidos y el mundo de las apuestas fraudulentas, como consecuencia del arreglo de algunos partidos para el enriquecimiento ilegal de las personas directa e indirectamente relacionadas y conocedoras de esos amaños.

Hoy día las apuestas están globalizadas y deslocalizadas, y mueven a nivel internacional ingentes cantidades de dinero. En todo caso va habiendo fórmulas y sistemas para combatir las apuestas ilegales, como es el caso, por ejemplo, de la Liga de Fútbol Profesional, entidad que ha establecido sistemas rigurosos con una importante base tecnológica y de recursos humanos, para combatir el problema de las apuestas ilegales, por lo que en algunos ámbitos va siendo más difícil hoy día llevar a cabo ese tipo de apuestas sin que se detecten después por avanzados programas informáticos que controlan miles de eventos y millones de apuestas.

En todo caso, un importante problema en este terreno es el nivel de permisividad existente, ya que aunque no se pueda lógicamente generalizar, hay diversas entidades deportivas e incluso futbolistas, o jugadores de otros deportes, que son bastantes permisivos e incluso a veces han podido hacer la vista gorda a estas prácticas. Es por ello fundamental que se establezcan en los clubs y entidades deportivas mecanismos rigurosos de prevención y de control, así como de sensibilización en relación con este problema.

Por otra parte, y en relación al amaño y las prácticas fraudulentas, la realidad es que hay diversos agentes relacionados con algunos deportes que se aprovechan de su cercanía, bien porque son jugadores, o porque son managers, entrenadores, etc. para llevar a cabo esas prácticas ilegales. En cualquier caso, todavía son bastante minoritarios y lo que importa es que se establezcan los citados sistemas de control para combatir eficazmente estas prácticas.

Dentro de este contexto, un mecanismo importante para prevenir y combatir la corrupción en el deporte, y también en otros muchos ámbitos, es la implementación de canales de denuncia en las instituciones deportivas, tanto públicas como privadas. Es evidente que no existen los canales de denuncia que debería haber, ya que tendrían que estar generalizados en las entidades deportivas, y además, en aquellas que los tienen ya establecidos, deberían situarse en un sitio más visible en sus páginas webs, y ser anunciados ampliamente entre los aficionados, seguidores del deporte, medios de comunicación, etc.

Si se analiza la situación internacional en cuanto a modelos y sistemas para evitar las malas prácticas y garantizar la integridad, hay que recordar que en el ámbito del fútbol, deporte realmente global hoy día, en la mayor parte de los países no existen sistemas adecuados y rigurosos de detección y control de estas malas prácticas. En todo caso cabe señalar que en España, tanto la LFP como numerosos clubs de fútbol tienen ya sistemas de compliance, de integridad y de transparencia, que van permitiendo hacer frente de una forma más eficaz a estas malas prácticas.

La sociedad civil, por otra parte, puede contribuir de forma importante a mejorar la situación del deporte y las instituciones que lo dirigen y desarrollan, y ello a través de iniciativas como llevada a cabo por Transparencia Internacional España, organización sin ánimo de lucro, que ha venido desarrollando diversos Índices de transparencia cuyo objetivo es aumentar el nivel de apertura informativa de las entidades deportivas. Cabe señalar, en primer lugar, que esta organización ha desarrollado dos ediciones (en 2017 y 2018) del Índice de Transparencia de las Federaciones Deportivas (INFED), con el que ha evaluado el nivel de transparencia de las 65 Federaciones deportivas españolas. Comparando los resultados de la primera y segunda edición de dicho índice hay que destacar el importante aumento de transparencia experimentado en su conjunto por las citadas federaciones, que obtuvieron en la segunda edición del INFED una puntuación global de 86´3 sobre 100, frente a la de 53´8 que habían obtenido en la primera edición. Ello viene a poner de manifiesto que el control social y la publicación de índices y resultados por parte de este tipo de organizaciones puede originar un incentivo o presión positiva para que estas entidades lleguen a ser más transparentes y respondan así en mayor medida al derecho a saber de los ciudadanos.

Por otra parte, TI-España ha realizado asimismo dos ediciones del Índice de Transparencia de los Clubs de Fútbol (INFUT). Con una metodología similar a la del citado Índice de las Federaciones, se ha evaluado el nivel de transparencia de los 42 Clubs de fútbol que integran la primera y la segunda división de fútbol en España. Sin entrar en los detalles de las cifras y los resultados concretos de unos y otros clubs, cabe destacar en todo caso que los clubs en su conjunto habían obtenido una puntuación media global de 44´2 sobre 100 en la primera edición del índice, mientras que en la segunda edición la puntuación media global alcanzó 62´8, lo cual viene igualmente a demostrar que los clubs pueden aumentar claramente su transparencia, si para ello están incentivados mediante una herramienta de control social como son los citados Índices de transparencia.

Lo que en todo caso se pone de manifiesto, tanto en instituciones deportivas esencialmente públicas como son las Federaciones, como en entidades privadas tales como los Clubs de fútbol, es que la transparencia no es una cuestión de tamaño presupuestario, sino que es una cuestión de actitud y de voluntad de ser transparentes. Ello viene a evidenciarse por el hecho de que aquellas Federaciones deportivas que se han mostrado como las más transparentes en el citado índice son federaciones pequeñas, tales como Tiro con Arco, Golf o Piragüismo, las cuales han alcanzado puntuaciones bastante mayores que federaciones de un tamaño mucho más grande, como por ejemplo la Federación de Fútbol, que el primer año obtuvo una puntuación de sólo 27 sobre 100, y ello con un presupuesto mayor que la suma de los presupuestos de las 64 restantes federaciones. En todo caso esta federación aumentó su puntuación en la segunda edición hasta alcanzar los 85 puntos. De la misma forma, cabe hacer una similar referencia a los Clubs de Fútbol en cuanto a la transparencia en relación con el tamaño, ya que Clubs de fútbol como el Éibar, el Lugo, el Betis o el Numancia, siendo pequeños o medianos han obtenido puntuaciones muy destacadas en relación con el promedio del conjunto de los clubs de fútbol, en su mayoría bastante más grandes en cuanto a presupuestos que estos clubs.

Además de la sociedad civil hay, por otra parte, otras instituciones que pueden contribuir igualmente a la mejora de la transparencia, integridad y prevención de la corrupción en el deporte, como es el caso de las Universidades. Cabe mencionar a tal efecto un proyecto internacional, financiado por la Unión Europea, y que venimos coordinando en España a través de la Universidad Autónoma de Madrid, como es el Proyecto T-PREG, proyecto que desarrollan diversas universidades europeas y que trata de divulgar y propiciar la implementación de canales de denuncia, como ese instrumento anteriormente mencionado para prevenir y combatir la corrupción, y a través del cual todas aquellas personas, agentes, deportistas, etc. que puedan conocer cualquier hecho fraudulento en relación con la práctica del deporte o las actividades y negocios vinculados al mismo, puedan denunciar de una forma confidencial y protegida dichas prácticas, con el fin de poder evitarlas y en su caso sancionar legal o incluso penalmente a los infractores. Lo que se viene evidenciando a través de los trabajos empíricos, encuestas y análisis que se han venido desarrollando en este proyecto, es el insuficiente nivel de información y de formación existente en las instituciones deportivas de nuestro país en cuanto a la existencia y la posible utilización de dichos canales de denuncia. Es ésta una cuestión que se debería resolver de forma urgente para que se pueda ir arrinconando a los implicados en estas prácticas y se pueda ir disminuyendo así el nivel de corrupción existente en algunos ámbitos e instituciones de nuestro deporte.

En resumen, los anteriores son ejemplos prácticos y positivos de cómo la sociedad, bien a través de organizaciones civiles y sin fines de lucro, o bien a través de universidades, pueden impulsar avances en la transparencia, la integridad y la prevención y control de la corrupción del deporte en este país.

 


 
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