

El comercio electrónico ha llegado para revolucionar la manera de hacer negocios en todo el mundo.
Recientemente, hemos escuchado, experimentado y presenciado el inminente ascenso del comercio electrónico como una práctica cada vez más recurrente y hasta obligada para el comercio en general. El comercio electrónico ha llegado para revolucionar la manera de hacer negocios en todo el mundo. La velocidad del entorno cambiante ha forzado al comercio a incluir con más frecuencia esta modalidad junto con sus ventajas y desventajas, resultando en algunos casos la modalidad más importante en las operaciones diarias.
Piezas claves como son el acceso a internet, la digitalización de la cadena de suministro, la inmediatez, la innovación constante, la competitividad, el acceso a mercados extranjeros, el cambio de padrones de compra y el aumento de demanda, se han vuelto un factor esencial en este tipo de transacciones, básicamente al tener acceso a un amplio y vasto mercado a tan solo un “click” de distancia.
Tan solo en México, hemos visto crecer el comercio electrónico de manera exponencial, al representar tan solo en 2017 el 4.6% de la participación en el producto interno bruto total, gracias, principalmente, a la inmediatez y la constante innovación que las herramientas de los medios electrónicos proporcionan. Dicho crecimiento acelerado nos obliga a buscar una regulación única para todos los aspectos involucrados en el comercio electrónico dentro de cada país, sin dejar de lado al mismo tiempo bases globales que permitan una regulación uniforme, dentro de lo que la propia naturaleza del comercio electrónico permite.
Ahora bien, imaginemos la misma aceleración en un plano internacional y transfronterizo donde la inmediatez y la competitividad serán las claves para el éxito. Es decir, tanto autoridades, como empresas, usuarios y consumidores finales, se enfrentarán a un reto mucho más grande que implica adaptar un marco legal internacional aplicable al comercio electrónico transfronterizo.
Un panorama global donde las transacciones internacionales de comercio, en su mayoría tenderán a ser electrónicas, conlleva forzosamente una serie de desafíos para las autoridades y los particulares por igual. Algunos desafíos, como los riesgos en la seguridad y protección de las propias operaciones, la recaudación eficiente de ingresos, el comercio ilícito, los flujos financieros ilícitos, la infracción de los derechos de propiedad intelectual, la falsificación, la piratería y el fraude comercial, impulsan la existencia de un marco normativo mundial que regule cada uno de los aspectos vulnerables de este tipo operaciones.
Las Aduanas y los organismos reguladores desempeñan un papel clave dentro de la cadena de suministro digital. Por este motivo, la Organización Mundial de Aduanas (OMA) —un Organismo Internacional dedicado a la cooperación, apoyo y comunicación entre los países miembros en materia aduanera— decidió trabajar de forma colaborativa publicando en agosto 2019, un marco de normas sobre el comercio electrónico transfronterizo (algunas adoptadas desde 2018), buscando que sirvan de base para que los miembros de la OMA las recojan e implementen en conjunto con otras prácticas aplicables a este nuevo modelo de negocio electrónico.
DENTRO DE LOS ASPECTOS CLAVES QUE PODEMOS IDENTIFICAR EN ESTE PAQUETE DE NORMAS,PODEMOS DESTACAR LOS SIGUIENTES:
Tomando en cuenta lo anterior, el marco normativo propuesto por la OMA implicará un reto en su implementación en nuestro país, sobre todo considerando a todos los agentes involucrados en el comercio electrónico transfronterizo.
Si bien es cierto que hoy en día México regula ciertos aspectos del comercio electrónico mediante distintivas Leyes y regulaciones, tales como aspectos de protección al consumidor en la Ley Federal de Protección al Consumidor; protección de datos personales en la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares; aspectos relevantes de la operación electrónica en la Ley Federal del Derecho de Autor, la Ley General de Salud, la Ley de la Propiedad Industrial, el Código de Comercio, la Norma Mexicana NMX-COE- 001-SCFI-2018, entre otras; también es cierto que, todas y cada una de estas regulaciones de manera independiente toman diversos aspectos aislados del comercio electrónico en el país. La trascendencia e importancia que ha adquirido este medio debe no solo estar regulado en un único instrumento independiente que abarque todos los aspectos, sino también que esta misma sea aplicable al plano internacional del comercio electrónico transfronterizo.
En conclusión, es de vital importancia que las normas plasmadas en el marco normativo de la OMA para el comercio electrónico transfronterizo, sirvan de base para la implementación de una estrategia legal en nuestro país que establezca bases claras para la operación digital de la cadena de suministro haciendo posible continuar siendo un mercado competitivo y atractivo en lo que respecta al comercio electrónico mundial.

12 de Octubre
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