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20/10/2021

Las Mujeres y los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Por Tania Valderrama

Para poder entender la importancia y el alcance de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) debemos de conocer su origen. En el 2000, como iniciativa mundial en conjunto con las Naciones Unidas se crearon los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), los mismos establecían metas para que los países cumplieran para el año 2015, con el fin de lograr un desarrollo sostenible a nivel mundial.

Cuando a los ODM les llegó su fecha límite, al observar el importante progreso y grandes logros alcanzados específicamente en la reducción de pobreza extrema y la mortalidad infantil, acceso a la educación primaria, así como mejoras en la lucha contra el VIH/SIDA. Se aprueba por unanimidad el 25 de septiembre de 2015 en la Asamblea General de Naciones Unidas la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible: un plan de acción con 17 puntos y 169 metas en favor de las personas, el planeta, la prosperidad y la paz universal por un plazo de 15 años.

 El objetivo número 5 es el de igualdad de género y tiene como objetivo “Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas”, sobre esto, el Foro Económico Mundial estima que tomará un siglo alcanzar la igualdad de género.  El impacto que tiene ese problema es inmenso y está presente más allá que en la esfera familiar, sino también en el mercado laboral, académico, social, económico, político, entre otros. 

Existen innumerables causas que han ocasionado esta desigualdad pero en esta oportunidad me enfocare en la meta “5.4  Reconocer y valorar los cuidados y el trabajo doméstico no remunerados mediante servicios públicos, infraestructuras y políticas de protección social, y promoviendo la responsabilidad compartida en el hogar y la familia, según proceda en cada país”. 

Podemos definir el trabajo doméstico no remunerado como: “El cuidado de niñas, niños, jóvenes, personas mayores y personas enfermas o con alguna discapacidad, así como la compra y preparación de los alimentos, la limpieza o el cuidado de la casa realizados sin recibir algún salario o ingreso a cambio”. Este trabajo es generalmente realizado por las mujeres y desde antes de la pandemia presentaba uno de los mayores desafíos para lograr la igualdad de género. 

La pandemia mundial ha agravado este problema debido a que:

  • Estadísticamente ya de por si las mujeres invertían más tiempo realizando trabajo doméstico en el hogar que los hombres.
  • Generalmente la labor del trabajo doméstico se espera lo realice algún familiar del género femenino de la familia.
  • El trabajo doméstico no remunerado es considerado un trabajo informal, toda vez que carece de contrato laboral, como dice su nombre se realiza sin recibir remuneración y por ende la persona no goza de seguro social.
  • Por lo menos en Panamá en muchos casos suspendieron contratos laborales y/o se estableció modalidad total de teletrabajo o parcial. 
  • Las escuelas fueron suspendidas en su totalidad y/o las clases se fueron retomando de manera virtual.
  • Debido a la suspensión de contratos laborales hubo una reducción en los ingresos familiares, lo cual tuvo un efecto en algunos hogares de tener que despedir al empleado domestico remunerado existente.
  • Debido no poder gozar de un trabajador doméstico para el cuido de los hijos, en la mayoría de estos casos la madre tuvo que asumir el rol de realizar el trabajo doméstico esta vez sin remuneración más continuar su trabajo formal y muchas veces hasta asumir el rol de educador a sus hijos.
  • Aunque muchos contratos han sido reactivados los ingresos familiares no se han recuperado de la misma manera, lo cual no han permitido poder contratar un empleador domestico que asuma el cuidado de los menores en el hogar mientras los padres regresando a sus trabajos presenciales.
  • la decisión de renunciar a su trabajo y optar por realizar el trabajo doméstico no remunerado del hogar. 
  • Por lo menos en Panamá, las clases no han reanudado en su totalmente actualmente, lo cual implica la necesidad del cuido a los niños y niñas en el hogar.

Estas observaciones nos llevan a reflexionar si las políticas públicas existentes eran efectivas pre pandemia y si son efectivas post pandemia en relación a este tema y la situación mundial. Es decir, en caso de que existan, si estas gozan de relevancia y/o caso de no, entonces elaborar e implementar políticas públicas que ayuden a la situación de la mujer que cuenta con un trabajo formal y le recae la obligación de tener que realizar el trabajo doméstico del hogar.  

Podemos mencionar que en Panamá existe el Decreto Ejecutivo N° 64, del 26 de febrero de 2021, que adopta disposiciones para la creación y reglamentación de los centros de atención integral a la primera infancia conocidos como CAIPIs. 

Los CAIPIs son centros que brindan a los niños y niñas menores de cuatro años de edad atención integral por medio de servicios principales y complementarios de educación con calidad, salud, nutrición, identidad y crianza con pautas adecuadas. El ente rector de dichos centros es el MIDES, el cual autoriza su apertura y se encarga de monitorear y dar seguimiento a que se respeten los derechos y se cumplan con los estándares establecido.  Cabe señalar que en caso de incumplimiento como sanciones se establece la suspensión, cancelación o cierre del centro.

Estos centros pueden ser de carácter comunitario, gubernamental o privado y se debe de cumplir con un proceso extremadamente burocrático y hasta oneroso para su autorización y aperturas. 

Esta figura es una excelente iniciativa la cual con modificaciones como: flexibilizaciones y simplificaciones en el proceso de su creación y estructuración, extensión de edad a niños/as de más de 4 años, brindar incentivos que fomenten a su creación por parte del sector público como privado, proveer de recursos económicos al ente rector para que realice una laboral más efectiva o expedita, entre otros, puede presentarse como un una base y modelo para programas que brinden colaboración al cuido de lo niños y el empleo de sus padres no se vea afectado.

Aparte se deben de elaborar otras políticas públicas que complementen esta iniciativa y aborden el tema del cuidado de los niños que es parte del trabajo doméstico no remunerado y uno de los principales trabajos informales en la sociedad.

Algunas otras recomendaciones que se pueden mencionar: 

  1. Las empresas privadas brinden programas o servicios de guardería si fuera posible sin costo alguno o que resulten en menor costo al empleado, que el que le resultare de tener que contratar un empleado doméstico.
  2. Otorgarle incentivos fiscales a dichas empresas  e instituciones que presten dicho servicio/beneficio.
  3. Hacer de obligatorio cumplimiento la creación de CAIPIs a ciertas instituciones o el brindar el servicio de guardería.
  4. Implementar sanciones económicas en caso de incumplimiento de sus requisitos de funcionamiento.
  5. Otorgarle subsidios a padres para que específicamente pueden ser utilizados en el cuidado de sus hijos.

Lo que bien es cierto, es que está pandemia ha agravado y adicionado desafíos para que las mujeres se reintegren y mantengan en el mercado laboral formal, lo cual es primordial para alcanzar la igualdad de género. 

Por Tania Valderrama

Vocal del Comité de Igualdad

Capítulo de Panamá - WCA

 


 
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