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17/04/2024

El valor de tenerlo

Por: Enrique Gotera Berti

El Día Después de Mañana (2004), es una película que relata los retos de un “intenso” científico (interpretado por Dennis Quaid) quien advierte sobre una inminente catástrofe climática, pero encuentra resistencia y escepticismo en el ámbito político y en la sociedad en general.

Esta narrativa cinematográfica sugiere un paralelo con el mundo corporativo, donde las compañías persiguen (natural) e incansablemente la generación de utilidades, el crecimiento, la expansión, el avance en su sector, entre algunos de sus objetivos fundamentales.

Sin embargo, ¿Con qué frecuencia escucha a alguna empresa imaginando perder, irse a la quiebra o aislarse de algún mercado, aliado o fuentes de financiación? Aunque estas posibilidades suenen a despropósito, buscan retarnos sobre la importancia de otros factores diferentes a los esenciales financieros (generar ingresos futuros o mantener buenas relaciones entre sus stakeholders, entre otros).

Calcule brevemente las siguientes cifras: ¿cuánto vale su compañía? ¿Cuántas acciones y/o accionistas tiene? ¿Cuántas familias dependen de sus puestos de trabajo? ¿Cuáles serán sus ingresos en los próximos 10 años?

Estos números quizás ya han sido mostrados decenas de veces en presentaciones corporativas, ruedas de negocios o en marketing interno. También es lo natural. Sin embargo, ¿Con qué frecuencia se pregunta la Alta Dirección cuáles son, en cifras, las consecuencias financieras y legales asociadas con el incumplimiento de leyes, errores operativos, quiebres en la estrategia o regulaciones asociadas al Compliance?

Las fallas (o ausencias) de estos Sistemas de Gestión pueden resultar en millonarias multas, interminables litigios e irreparables daños a la solvencia moral y reputacional que disminuye y a veces aniquila el valor de su empresa.

Enron, WorldCom y Volkswagen (VW)* son reconocidos ejemplos de manipulación contable, aumento artificial de valor y manipulación fraudulenta de controles, respectivamente. ¿Qué tienen en común esos tres sonados casos?

Además de sus respectivos escándalos mediáticos, las pérdidas de empleo, las multimillonarias sumas de dinero que se fueron en sanciones, juicios e indemnizaciones, estos tres “grandes” perdieron un activo intangible de valor incalculable: La Confianza.

Aunque este atributo se pueda simplificar en la percepción positiva que tienen los stakeholders (clientes, empleados, inversores, y la sociedad en general), la capacidad para mantener prácticas éticas, cumplir con sus compromisos y actuar de manera responsable en todo objetivo fundamental es la que construye un puente entre océanos.

La confianza se fomenta trabajándole “duro” a la transparencia, al cumplimiento sostenido de normativas externas, a los protocolos (compliance), a la gestión efectiva y a la coherencia en las relaciones con todas las partes relacionadas. Una alta confianza resulta en una ventaja competitiva, mejorando la calificación y lealtad en los mercados, atracción de inversiones, talento calificado/motivado y un ambiente de trabajo estable.

En este contexto, los gobiernos corporativos tienen la gran oportunidad de invertir tiempo en planificar, no solo sobre sus objetivos y metas financieras (esenciales, claro está), sino también sobre cómo sus prácticas de cumplimiento y ética empresarial impactan en su valoración a largo plazo.

A través de una orgánica promoción cultural, las empresas pueden asegurarse, además de su éxito financiero, un legado positivo como organización responsable, sostenible y confiable en la sociedad. La anticipación y la gestión proactiva de riesgos son prácticas prudentes, estratégicas, metodológicas y, además, una necesidad imperativa para la supervivencia y el éxito a largo plazo.

Al igual que en “El Día Después de Mañana”, donde la humanidad se enfrenta a grandes adversidades por no escuchar las advertencias de los científicos, en el mundo empresarial, ignorar los riesgos potenciales y no prepararse adecuadamente puede llevar a una catástrofe igualmente devastadora.

Adicional al cálculo anterior, reflexionemos con una pregunta final: ¿Cuánto invierte cada año en su Programa de Cumplimiento? 

*A excepción de VW, quien, a través de millonarias inversiones en todas sus filiales en el mundo, se comprometió a mejorar sus prácticas de cumplimiento y gobierno corporativo para prevenir futuras violaciones regulatorias, los otros desaparecieron en un aplauso y con ellos sus stakeholders.

 

Por:

Enrique Gotera Berti

Miembro Comité Técnico y de Estudios de Compliance Empresarial

World Compliance Association Capítulo Colombia

 


 
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