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21/04/2025

COMPLIANCE EN EL SUBSECTOR ELÉCTRICO: Reflexión sobre la incidencia de las buenas prácticas internacionales y los principios de las Normas ISO en su optimización y desarrollo.

El subsector eléctrico dominicano cuenta con un marco jurídico y regulatorio bastante especializado, destacándose por sus características de carácter industrial, socioeconómico y técnico, las cuales añaden complejidad a su operación y funcionamiento. En tal sentido, su normalización conlleva una labor exhaustiva de estandarización de los principales macroprocesos y actividades desarrolladas en el sector, priorizando aquellas con una incidencia significativa en la prestación del servicio de suministro eléctrico, el cual debe cumplir con estándares de calidad, continuidad y seguridad necesarios para garantizar la satisfacción del interés general. 

Desde la óptica del Compliance resulta interesante identificar las distintas aristas del sector que pudieran ser abordadas con un enfoque apegado a los principios de las Normas ISO, como también considerar las bondades de las buenas prácticas internacionales en la optimización de las capacidades institucionales de las empresas e instituciones que lo conforman. De manera específica, para los fines de estas líneas, entiendo prudente destacar dos grandes procesos desarrollados en el subsector eléctrico con vocación de ser eficientizados por el Compliance: (i) la adjudicación de procesos de compraventa de energía y potencia y (ii) la aprobación de solicitudes de concesiones definitivas para la explotación de obras de generación eléctrica, las cuales son cruciales para asegurar el abastecimiento de electricidad en nuestro sistema eléctrico.

La aplicación de la denominada debida diligencia a los distintos grupos de interés involucrados en ambos procesos representa una alternativa eficaz destinada a agregar valor en la ejecución transparente de estos procesos en todas sus fases, con la finalidad de tomar decisiones informadas tendentes a prevenir amenazas que afecten su ejecución y, por ende, desencadenen un impacto nocivo en el buen desenvolvimiento del suministro eléctrico. Por consiguiente, la mencionada debida diligencia funciona como un instrumento para validar la solvencia económica de las empresas y entidades involucradas, como también verificar la legitimidad de las cuantiosas sumas de dinero envueltas en este tipo de transacciones económicas y comerciales en el subsector eléctrico.

En adición a lo anterior, estas buenas prácticas fortalecen el debido tratamiento y mitigación de todo tipo de riesgos a los que se expone el sector, siendo el más relevante el riesgo de desabastecimiento de electricidad, tomando en cuenta que, la carencia de metodologías y/o alternativas para llevar a cabo una profunda depuración de los aspectos económicos y financieros de las empresas y partes relacionadas con la prestación del suministro eléctrico, puede comprometer su continuidad en el mediano y largo plazo. Del mismo modo, la adopción de una gestión integral de riesgos, acompañada de la estandarización de matrices de cumplimiento y de riesgos complementadas con el monitoreo de indicadores clave de rendimiento (KPIs) son herramientas fehacientes para asegurar el cumplimiento cabal de la planificación de las inversiones de energía contempladas en el Plan Energético Nacional (PEN), con el propósito de mitigar el mencionado riesgo de desabastecimiento de energía eléctrica.

En definitiva, este sector cuenta con características peculiares propias de su naturaleza, las cuales además vienen acompañadas de un trasfondo histórico, cultural y estructural sui generis en la República Dominicana, acreditando la consolidación de diversos retos y oportunidades de mejora continua. Por consiguiente, la mera aplicación de normas y principios de autorregulación –cuya aplicabilidad por parte de las organizaciones y empresas nace de manera voluntaria– no representa una solución instantánea o ineludible a todos los desafíos que afronta el sector. Sin embargo, este conglomerado de buenas prácticas, principios, convenios y estándares puede ser aprovechado para favorecer la promoción de medidas y acciones apegadas al contexto y realidad de nuestro subsector eléctrico como un complemento idóneo del marco jurídico vinculante, abriendo paso a que cada uno de los actores claves del sector puedan realizar un esfuerzo genuino para la delimitación su rol, dentro de la escala de su compromiso particular y competencia, procurando consolidar una visión de desarrollo y crecimiento del subsector eléctrico a gran escala y perdurable con el devenir del tiempo.

 

Escrito por Elizabeth Reyes, Asociada WCA-RD

 


 
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