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13/09/2025

La importancia de Compliance en el sector salud

Por. Jessica Legorreta / Vicecoordinador del Comité Técnico y de Estudio de Oficiales de Cumplimiento en México en WCA México

Introducción
El área de Compliance es fundamental para garantizar la integridad y la legalidad de los resultados obtenidos por cualquier organización. Sin embargo, en el sector salud, esta función adquiere una relevancia diferenciada, ya que está directamente relacionada con un bien supremo: la salud de las personas.
La confianza como pilar del sector salud
En este sector, la confianza es clave. El paciente y su familia deben tener plena seguridad de que los diagnósticos, tratamientos y recomendaciones emitidos por su médico son correctos, están basados en evidencia científica y buscan genuinamente la mejora de la salud y la calidad de vida. No obstante, esta confianza no siempre está garantizada.
Reputación: un activo invaluable
Uno de los activos más valiosos de una organización es la reputación de su marca. Esto cobra especial importancia en el ámbito de la salud, donde los prestadores de servicios deben enfocarse no solo en construir, sino en mantener una buena reputación. Nadie desea estar en un hospital, pero si es necesario acudir, preferimos aquel que nos inspire confianza.
El rol estratégico del equipo de Compliance
El equipo de Compliance es clave para preservar ese activo llamado reputación. Lo hace mediante el diseño e implementación de estrategias que garanticen la mejor atención posible y la integridad en cada etapa del tratamiento del paciente.
Due Diligence: una herramienta esencial
Una de las estrategias más relevantes en este contexto es el programa de Due Diligence (DD). Un programa robusto permite conocer a fondo a los proveedores de una organización del sector salud. Es indispensable validar que cumplen con todas las regulaciones —especialmente las sanitarias—, que cuentan con la infraestructura adecuada para distribuir sus bienes de forma segura, y que poseen experiencia comprobada en el ramo.
El DD debe realizarse siempre con el paciente en el centro de la estrategia.
Más allá de los proveedores
Es importante destacar que el DD no se limita únicamente a los proveedores. También debe aplicarse a otras figuras clave, como los profesionales de la salud con los que se relaciona la organización y los distribuidores autorizados, en caso de que se utilice este modelo de operación.
Lecciones de la crisis
Durante momentos de crisis o escasez —como lo fue la pandemia—, muchas organizaciones intentaron convertirse en proveedores del sector salud. Un caso emblemático fue el del equipo de protección personal (cubrebocas, caretas, ropa desechable, etc.), cuya escasez llevó a que empresas no especializadas intentaran cubrir la demanda.
En ese contexto, la capacidad de respuesta de los equipos de Compliance que realizaban DD fue determinante para asegurar el abasto, sin comprometer la calidad de los insumos.
Riesgos reputacionales asociados a terceros
En fechas recientes, también se han observado comportamientos inapropiados por parte de profesionales de la salud, tanto en el ámbito profesional (mala praxis, divulgación de información o imágenes sin consentimiento) como en el personal (violencia doméstica). Aunque estos profesionales suelen operar de forma independiente, es ingenuo pensar que la reputación de la organización no se verá afectada por sus acciones.
En el caso de los distribuidores, existen antecedentes en los que, al no estar sujetos a leyes como la FCPA, han sido utilizados como mecanismos para evadir la legislación. Nombrar a un distribuidor autorizado implica una relación simbiótica: las acciones de una parte impactan inevitablemente en la reputación de la otra.
El paciente como eje central
Todas estas estrategias deben estar centradas en el paciente. El equipo de Compliance de una organización del sector salud debe tener claro que su compromiso es, ante todo, con el bienestar del paciente.
Conclusión
En el sector salud, la reputación es un activo invaluable. Una de las mejores herramientas para protegerla es contar con un programa robusto de Due Diligence, que permita tomar decisiones informadas, éticas y centradas en el paciente.

 

 


 
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