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Una denunciante del caso Acuamed: «Me llegaron a decir: "El dinero no es de nadie, a ti qué más te da"»

Gracia Ballesteros, ingeniera de caminos, exgerente territorial de Acuamed y una de las tres personas que se atrevieron a denunciar el millonario fraude en esta empresa estatal de aguas que actualmente investiga la Audiencia Nacional, ofreció el pasado jueves su testimonio en un seminario internacional sobre Integridad Corporativa, Buena Gobernanza y Transparencia organizado en la sede en Madrid de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) por esta entidad en colaboración con Transparencia Internacional.

En su intervención, Ballesteros pidió más protección para los "descerebrados" que, como ella, denuncian casos de corrupción como este, pese al elevado coste personal que muchas veces supone. En su caso, le costó un despido que ha anulado recientemente el Tribunal Supremo. Este es un extracto de su charla, accesible  en Youtube, en la que afirmó que volvería a denunciar los hechos "mil veces".

La "cutrez" de la corrupción

"En 2016, en enero, la Audiencia Nacional intervino la empresa en la que trabajo. Hubo trece detenidos y en los meses siguientes aparecieron una serie de noticias que muestran algo común en todos los casos de corrupción, la parte, si me permitís, más cutre; muchos casos han salido en prensa" [por ejemplo, el trasplante de pelo del cabecilla de la trama, Arcadio Mateo, ex director general de Acuamed, con los sobornos presuntamente recibidos de FCC y Acciona]. "A mí me llegaron a decir: Oye, el dinero no es de nadie, a ti qué más te da...".

"Un año mirando a la pared"

"Estaba en un puesto en el que tenían que obligatoriamente pasar por mis manos, firmar, ciertas cuestiones de los contratos públicos porque era mi responsabilidad". "El director general me propuso firmar documentos que a mi entender eran absolutamente irregulares y favorecían de forma injustificada a ciertos contratistas. Por tanto, me negué".

"Primero las presiones son corteses. Cuando te sigues negando, dejan de ser corteses y pasan a ser violentas, en forma de amenaza, de que van a destrozar tu carrera profesional, como por cierto terminaron haciendo. Cuando tu posición absolutamente recalcitrante sigue siendo no firmar aquello y no aceptar esas cuestiones irregulares...en ese momento me apartaron de toda responsabilidad. Me dejaron mirando a la pared durante casi un año. Otras personas, desgraciadamente, sí accedieron".

 

Por: Antonio M. Vélez

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