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Mujeres en compliance

Orientadas por la brújula ética interna

Autora: Marisa Mancino, presidenta World Compliance Association Chile

Artículo publicado en el número 17 de la revista The Latin American Lawyer

El evidente cambio de paradigma social al que asistimos en los últimos años nos lleva a afirmar que la mera existencia de normas, muchas veces programáticas, resultan insuficientes para abarcar un tema tan complejo como el del compliance, porque intentamos generar un cambio real y efectivo, y para ello jamás las normas son suficientes por sí solas.

En este entendimiento, los programas de Integridad o de Compliance son  herramientas útiles que debemos aprovechar al máximo, es una estructura ya generada para la prevención de riesgos de corrupción  pero es imprescindible que cuenten con temas de género y protección de la equidad para asegurar la sostenibilidad de los mismos.

Los reglamentos internos, Códigos de conducta, los instrumentos de autorregulación deben  reflejar compromiso con la prevención de todas las situaciones que pudieran atentar o vulnerar a las mujeres dentro de las empresas (acoso sexual, laboral, discriminación). 

Las empresas deben sopesar que los climas laborales hostiles o ingratos afectan la competitividad de los trabajadores/as  al interior de la empresas, quebrándose la confianza.  Es muy relevante  incluir protocolos especiales para prevenir e investigar los acosos sexuales, lograr transparencia en las remuneraciones a fin de respetar la equidad salarial, regular los ascensos y generar una cultura de respeto y promoción del trabajo femenino.

Las mujeres somos una  piedra angular para  lograr  transparencia corporativa,  si bien no hay pruebas empíricas al respecto,  poseemos lo que consideraría  una brújula ética diferenciadora  que actúa como guía en nuestras actividades. Tenemos un estilo diferente al masculino, complementario.

Poseemos manejo de gestión certera, estamos más en el detalle, en la veracidad, autenticidad, nos rodeamos de personas capaces  en base a reconocer humildemente nuestras limitaciones y flaquezas. Anticipamos lo que puede pasar, porque miramos los efectos en las personas. Somos diferentes, no superiores, pero esa diferencia es la necesaria en éstas áreas de riesgos donde se requiere más transparencia y realismo, algo holístico diríamos, algo más intuitivo, profundo, que posibilita detectar o percibir prácticas corruptas más tempranamente. 

Para todas las desiciones que tomamos ocupamos las tres F: ( según la profesora Nuria Chinchilla) la de la  FEMENIDAD (miramos con más enfoque y más ojos), FAMILIA: ( no somos islas, y somos capaces de sentir que todos la tenemos, respetamos esos espacios) FLEXIBILIDAD: (somos seres  flexibles adaptables a situaciones y diversas realidades,   y esto nos da dos C : COMPROMISO, CONFIANZA. 

La mujer en el mundo del compliance se acerca al riesgo  desde una perspectiva más global y multidimensional.  

Chile vivió en el último año situaciones muy complejas y algunas de las grandes demandas que causaron el estallido social en octubre de 2019 fueron iniciadas por grupos de Mujeres, solicitando el fortalecimiento y aplicación efectiva de la política contra el acoso laboral sexual y de buenas prácticas laborales.

Tras el resultado de los comicios el 25 de octubre pasado, se inicia el camino hacia una nueva Constitución Nacional. Un hecho histórico, pero no el único, pues en la misma votación popular se estableció que una Convención Constitucional conformada 100% de manera paritaria sea la responsable de encarar el proceso de elaboración de la nueva Carta Magna Chilena. Una convención compuesta por 155 ciudadanos que serán elegidos en abril para ese fin con carácter paritario entre hombres y mujeres. El proceso chileno es inédito en el mundo, pero ¿qué significa esto en realidad? Una constitución paritaria no solo reconoce a las mujeres el derecho a participar en igualdad de condiciones, sino también a escribir una nueva Carta Magna con enfoque de género. Una oportunidad de sintonizar con demandas ciudadanas y ser un ejemplo global. Se tratará de la primera Constitución paritaria del mundo. Chile ya ha iniciado un camino de reconocimientos y espacios para la mujer jamás imaginado.

Las mujeres constituyen en Chile el 51% de la población, por lo que contar con paridad en este proceso se traduce en reducir las desigualdades y transforma las relaciones de poder. Pero la participación femenina en directorios por ejemplo es sólo del 6% y en cargos gerenciales un 20%, algo que no suena muy lógico.

Deseamos un futuro comprometido con la inclusión, la igualdad, la transparencia que esa brújula diferenciadora nos oriente hacia esa complementariedad por un mundo mejor, para ello importante plantearnos nuestro aporte.

 

 

 


 
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