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El reto de las pymes españolas: así deben mejorar su compliance y sostenibilidad

Las pymes cuentan con menos recursos para hacer políticas de buen gobierno, lucha contra la corrupción y sostenibilidad, pero lo cierto es que están a un nivel alto.

Hace tiempo que a las empresas ya no se las mide solo por sus resultados financieros. A día de hoy, los accionistas, los grupos de interés y la sociedad en su conjunto también se fijan en factores menos tangibles pero quizá más importantes. Y entre todos ellos hay dos que destacan especialmente: la sostenibilidad y el compliance.

Ambos elementos suelen estar presentes sobre todo en las grandes empresas, pero ¿y en las pymes? ¿Cuentan con la cultura y los recursos necesarios para instaurar políticas de sostenibilidad y lucha contra la corrupción entre sus empleados? Eso es precisamente lo que analiza el informe Radiografía de la cultura de compliance sostenible en las pymes españolas, elaborado por la Fundación Elecnor y la Fundación IE y presentado el pasado 7 de octubre.

El compliance en la pyme, por encima de la sostenibilidad

Al analizar los resultados del informe, elaborado mediante encuesta a cien pequeñas y medianas empresas españolas, podemos sacar varios datos interesantes. Uno de ellos es que, como podemos ver en el gráfico de abajo, las pymes de nuestro país cuentan con unos niveles de buen gobierno, lucha contra la corrupción y sostenibilidad elevados. Y si comparamos ambos factores entre sí, quizá el compliance muestre un nivel ligeramente superior de implantación que la sostenibilidad.

El informe también pone frente a frente el desempeño de las pymes en función del número de empleados. Como podemos ver, a medida que la pyme crece en tamaño también lo hacen sus niveles de compliance y sostenibilidad, lo cual resulta lógico, ya que cabe esperar que crezca también en recursos.

Para Joaquín Garralda, profesor del equipo encargado de la investigación que presentó el informe junto a la también profesora Katharina Miller, los datos muestran varias conclusiones claras. La primera es que las políticas tienen un escaso efecto en los valores: su implantación no influye necesariamente en las creencias de los empleados en cuanto a cómo debe ser el comportamiento adecuado en circunstancias relacionadas con el compliance o la sostenibilidad. En cualquier caso, ambos factores generan un efecto cruzado, aunque las políticas de sostenibilidad influyen más en el compliance que al revés.

Los retos pendientes: sencillez, seguridad y compromiso

Dada esta situación, ¿qué retos tienen por delante las pymes españolas? Esta fue la pregunta a la que se buscó respuesta en la presentación del informe, que contó también con la presencia de Pedro Enrile, secretario general y director de Asesoría Jurídica del Grupo Elecnor; Enrique Aznar, director académico del IE-Elecnor Observatory on Sustainable Compliance Cultures; Carolina Andérez Martínez, jefa de Unidad de Asesoría Jurídica Cuenta del Estado en CESCE; Rosa Sánchez, directora de Auditoría Interna de Enagás; Marisa Tendero, non executive chairwoman y ex global CEO de Noabrands; Marie-José Garot, profesora de Derecho y vicedecana de los programas de máster de IE Law School; y Gonzalo Garland, vicepresidente ejecutivo de la Fundación IE.

Teniendo en cuenta que una pyme cuenta con menos recursos y –sobre todo– menos personal, para Rosa Sánchez la claridad en el compliance es fundamental: La sostenibilidad tiene un nivel de concienciación mucho mayor, la propia sociedad ya está concienciada. En la parte de compliance es más difícil palpar esos valores. Debemos hacer modelos de prevención de delitos sencillos, visuales, ayudar a los empleados para que sepan cómo actuar, que sepan qué prácticas son tolerables y cuáles no. Un modelo visual, ágil y sencillo para todos, no un documento de 50 páginas.

Debemos hacer modelos de prevención de delitos sencillos, visuales, ayudar a los empleados para que sepan cómo actuar

Una vez establecida la sencillez, hay otro aspecto clave: la seguridad psicológica, es decir, que los empleados se sientan confiados a la hora de reportar algún tipo de comportamiento inadecuado con respecto al buen gobierno o la lucha contra la corrupción. Una alta seguridad psicológica afecta positivamente a los valores de sostenibilidad y compliance, señaló Miller. Y es que en España no estamos tan acostumbrados a usar canales de denuncias y la percepción social de la denuncia es mala, mientras que en Estados Unidos incluso premian a los denunciantes. Por ello, la palabra clave es comunicación, añadió Marisa Tendero, ya que cuando construyes un equipo y esperas que crezca, se sienta valorado y legitime tus objetivos, creas un ambiente de seguridad psicológica que hace que los empleados se sientan cómodos para proponer ideas, iniciativas, etc. La cultura es algo complejo y se construye minuto a minuto.

Para construir esta seguridad psicológica es importante que los directivos sean los primeros en transmitirla: El liderazgo de la empresa es determinante para influir en sus empleados. Si el CEO y directivos proyectan creencias reales y similares a las del código de conducta, los empleados se sentirán mucho más cómodos a la hora de compartir experiencias y aportar ideas, aseguró Rosa Sánchez.

En sostenibilidad analizamos nuestras operaciones y decidimos no llevar a cabo aquellas que tienen un impacto medioambiental negativo

Y siguiendo con la importancia de la aportación directiva, ¿qué pasa si una empresa proyecta valores de compliance y sostenibilidad... pero sus clientes no hacen lo mismo? Carolina Andérez lo tuvo claro: En sostenibilidad analizamos todas nuestras operaciones y decidimos no llevar a cabo aquellas que tienen un impacto medioambiental negativo. Y en compliance combatimos la corrupción y hacemos análisis antes de dar cobertura. Si el proyecto no tiene los estándares, no hacemos la cobertura. Esto hace que todos nuestros compromisos pasen también a nuestros clientes. Y es que la sostenibilidad no debe ser solo medioambiental, sino también del negocio.

En cualquier caso, ¿hay opción para el optimismo? Lo cierto es que sí. Andérez, de hecho, se sorprendió muy gratamente de los resultados obtenidos por las pymes en el informe de la Fundación Elecnor y la Fundación IE: En las grandes empresas todos esperamos niveles muy altos de compliance y sostenibilidad, pero en las pymes, donde es más difícil, no pensé que hubiese una implantación de políticas tan asumidas. Para Rosa Sánchez, en definitiva, lo mejor está por llegar: Hay que madurar los modelos, pero vamos por el buen camino.

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