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Almirall recibe seis denuncias internas en EEUU tras pagar 6 millones por sobornar a médicos hace tres años

El canal ético de la farmacéutica solamente recibe denuncias procedentes de la filial americana. El grupo las desvincula del anterior procedimiento, zanjado en 2019

La farmacéutica Almirall implementó hace apenas tres meses un nuevo sistema interno para gestionar las denuncias sobre malas praxis de empleados y proveedores. La cotizada se enfrentó en 2019 a un caso de sobornos a médicos en Estados Unidos para que recetasen sus productos y tuvo que hacer frente a una multa de 6,6 millones de dólares (5,9 millones de euros al cambio de entonces). Hoy el caso se da por superado en el seno de la entidad, pero todas las alertas que el grupo recibió en 2021 en el departamento de cumplimiento procedían de nuevo de la filial americana.

En el informe anual enviado este lunes a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la compañía controlada por la familia Gallardo revelaba que en 2021 había recibido seis denuncias «provenientes de la filial americana» en el canal interno abierto para hacer frente a posibles «sobornos, corrupción, fraude, abuso y otras conductas». No especifica el alcance el detalle ni el alcance de las posibles conductas irregulares.

La organización sí señala que las denuncias –que se pueden realizar de forma anónima– son gestionadas por el departamento de Recursos Humanos y el de Cumplimiento Global. Consultada por Economía Digital, la empresa declinó ofrecer aclaraciones sobre el estado de las denuncias internas recibidas a lo largo de la pasada campaña. Almirall no informó en los años anteriores de hubiese recibido ninguna ninguna denuncia a través de este tipo de canales.

Las alertas se producen precisamente en un ejercicio en el que la empresa que dirige Gianfranco Nazzi renovó el sistema para canalizar este tipo de comunicaciones el pasado diciembre. Lo llamó Speak up y sirve para «ayudar a los empleados de Almirall a trabajar juntos para hacer frente a posibles sobornos, corrupción, fraude, abuso y otras conductas que no están alineadas con el Código Ético». Está habilitado tanto para trabajadores como para colaboradores externos de la corporación.

A pesar de estar implementado alrededor del planeta y disponible en más de 60 idiomas, las denuncias solamente se realizaron en Estados Unidos. Llegaron durante todo el año y queda por ver la consecuencias que tendrán en caso de confirmarse las irregularidades.

Desde Almirall desvinculan totalmente las nuevas denuncias con actuaciones del pasado y niegan cualquier problema de gobernanza en suelo americano. Sin embargo, las alertas llegan precisamente de la misma filial que en 2019 tuvo que afrontar el pago de una multa de 6,6 millones de dólares por haber sobornado a médicos entre 2012 y 2017 con «espectáculos, viajes y regalos” para que recetasen sus productos.

Si bien es cierto que las prácticas comenzaron un año antes de que la firma española adquiriese la sociedad, se prolongaron durante cuatro años más. El caso se destapó por la denuncia de una excomercial de la empresa, que además se embolsó casi un millón de dólares por ello.

La sanción se hizo efectiva después de que la farmacéutica alcanzase un pacto con la Fiscalía de Filadelfia y el Departamento de Sanidad de California.

Un lunes histórico para Almirall

Más allá de dar a conocer las seis denuncias –que son también un ejercicio de transparencia por su parte–, Almirall anunció el relevo en la presidencia tras 20 años ocupada por Jorge Gallardo. En la próxima junta de accionistas se abordará su sucesión en favor de su hijo, Carlos Gallardo, que ya fue nombrado vicepresidente en 2020 y es miembro del consejo de administración desde 2013.

«Estoy muy contento de poder asumir este reto como presidente de Almirall y contribuir desde esta posición a llevar la compañía a una posición de liderazgo mundial en el campo de la dermatología médica» señaló Carlos en un comunicado.

En la misma nota, Almirall dio a conocer sus resultados de 2021, que se saldaron con unas pérdidas de 40,9 millones de euros por el deterioro de Seysara, uno de sus fármacos superventas en Estados Unidos. La cifra contrasta con los beneficios de 74,28 millones de euros cosechados en 2020. También registró una subida de los ingresos hasta los 827,7 millones, el 2,5% más.

A pesar de los resultados, Almirall trató de sacar pecho por los resultados de 2021. «Fue un buen año tanto del punto de vista financiero como en lo referente al progreso del pipeline; el negocio tuvo un sólido rendimiento impulsado por nuestros motores de crecimiento y nos complace haber cumplido con nuestra previsión mejorada en el rango alto del core Ebitda», señaló el consejero delegado de la cotizada, Gianfranco Nazzi.

El mercado creyó al directivo. Durante la jornada, las acciones de la farmacéutica subieron el 8,29% hasta los 11,50 euros por título.

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