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11/09/2025

Del cumplimiento al valor: así están reinventando los datos y la IA la estrategia ESG de las grandes empresas

Empezó como un esprint normativo y ahora es un maratón estratégico. La sostenibilidad va más allá de reportar, gracias al ’blockchain’, la IA o la colaboración sectorial. ¿El resultado? Eficiencia, reducción de costes, trazabilidad y confianza

Si bien numerosas compañías de todos los sectores adoptaron los criterios ESG como una imposición legal, la realidad es que en los últimos años se está convirtiendo en un verdadero motor de eficiencia y diferenciación entre empresas. Las razones hay que buscarlas en la convergencia entre tecnología, gobernanza de datos y la propia regulación, una triada que ha impulsado la adopción de herramientas como gemelos digitales, inteligencia artificial y plataformas sectoriales colaborativas. La precisión en la captura y la estructuración de la información, junto al análisis multimodal y la automatización de procesos, está permitiendo optimizar consumos energéticos, minimizar emisiones y generar ahorros significativos.

Para arrojar luz en un contexto complejo, en el que la integración de sostenibilidad en los departamentos y áreas se antoja imprescindible, y donde la validación de la información con transparencia es clave para alcanzar un crecimiento competitivo, El Confidencial y Deloitte organizaron una mesa redonda titulada Tecnología y propósito: el nuevo rol del ESG como motor de transformación empresarial. Los expertos encargados de abordar la cuestión fueron Ricardo Martínez, socio responsable de ESG en Technology & Transformation de Deloitte; Borja García Presa, responsable de Technology Engineering para soluciones a medida de ESG de Deloitte; María Monasor, Global Sustainability Principal de SAP; Sergi López, Senior Sales Responsable Automation de IBM; Javier Puertas, director de Alianzas de Iberia en Workiva; y David Leiva, director de cuentas de Energía y Utilities de Google.

El encargado de iniciar el análisis fue Ricardo Martínez para considerar que “la tecnología deja de ser un mero repositorio de cumplimiento cuando IT, sostenibilidad y negocio se coordinan bajo una misma estrategia”. En su opinión, “para generar verdadero valor, las arquitecturas deben ser modulares, interoperables y sostenibles, evitando construir torres independientes para cada regulación”. Además, señaló que “la tecnología puede reducir hasta un 30% la carga laboral del personal destinado al reporting del CSRD, convirtiéndose en un motor de transformación que impulsa eficiencia y competitividad”. Según Martínez, estas palancas, basadas en eficiencia y diferenciación, “resultan fundamentales para que el cumplimiento ESG deje de percibirse como un lastre y se convierta en ventaja empresarial; la sinergia con una estrategia de sostenibilidad asegura resultados medibles”, apuntó.

En su turno, María Monasor criticó “la dicotomía entre cumplimiento normativo y excelencia más allá de la regulación, subrayando que la eficiencia surge de un marco normativo riguroso”. Advirtió de “la falta de credibilidad y comparabilidad de los indicadores de sostenibilidad actuales”, donde “los diferentes alcances en el cálculo de la huella de carbono impiden evaluaciones precisas entre competidores”. Bajo su perspectiva, “la oleada de regulaciones europeas —ecodiseño, pasaporte digital de producto y normas contra la deforestación— no solo exige reportes, sino operaciones sostenibles y estandarizadas. Esta armonización rendirá visibilidad y permitirá comparar impactos más allá de lo económico, convirtiendo la regulación en un impulso estratégico para gestionar emisiones, consumo de recursos y métricas con rigor y transparencia”, especificó.

La normativa europea ha acelerado la adopción de tecnología en sostenibilidad, pero Sergi López alertó que “el verdadero objetivo es la mejora continua y la descarbonización estratégica”. “El primer paso consiste en la medición, ya que con indicadores relevantes se puede impulsar el cambio —concretó—. Sin embargo, los datos permanecen en silos dispersos, con información crítica —consumos de kilovatios, metros cúbicos de agua o métricas sociales— fuera de los sistemas transaccionales”. El mayor reto por superar es “localizar el dato, conectarse a facturas de proveedores y al departamento de recursos humanos para obtener estadísticas de impacto local. Una vez identificado el dato necesario, las soluciones tecnológicas pueden normalizarlo, estructurarlo y gobernarlo, sentando las bases para el reporting y la estrategia sostenible”, recomendó. 

David Leiva, director de cuentas de Energía y Utilities en Google, destacó que "la sostenibilidad aún debe alcanzar la madurez de los estándares financieros, pues los GHG existen desde 2010 frente a siglos de normas contables". Poniendo la compañía que representa como ejemplo, esta "ha fijado el ambicioso objetivo de 24×7 Carbon Free Energy para 2030, no solo garantizando energía renovable comprada, sino también inyectada físicamente en la red, un reto complejo que carece aún de estándares de reporte y requiere diálogo con reguladores". Sobre esta cuestión, subrayó "la urgencia de capturar datos fiables en origen, especialmente en fábricas tercerizadas, mediante IoT y sensorización. Hasta ahora, la información procede de albaranes o correos, lo que obliga a buscar soluciones tecnológicas más baratas y confiables para asegurar la trazabilidad completa".

Por su parte, Javier Puertas puso el foco en cómo “la Ley 11/2018 obligó a las empresas españolas a reportar indicadores ESG, generando conciencia corporativa en sostenibilidad: a diferencia de la información financiera, los datos sobre sostenibilidad son heterogéneos y atraviesan todos los departamentos, lo que fomenta su dispersión en silos internos”, puntualizó como sus compañeros. El experto también recordó que “la gobernanza del dato resulta crítica, puesto que es necesario establecer procesos claros para recopilar, consolidar, validar y reportar información con la máxima transparencia ante reguladores, accionistas y otros stakeholders”. Al mismo tiempo, recalcó “la importancia de asegurar tanto interna como externamente la veracidad de estos datos”. Para afrontar estos retos, consideró imprescindible “introducir plataformas tecnológicas que unifiquen y automaticen los flujos de datos en todas las áreas”.

Para Borja García Presa “la sostenibilidad debe traducirse en eficiencia de costes y mejorar la rentabilidad”. Por esta razón, explicó que “procesos circulares en retail, como el reciclaje de fibras y la producción local, reducen tanto la huella de carbono como los gastos logísticos”. Además, destacó ejemplos como “los gemelos digitales de ESG, que permiten simular escenarios internos para optimizar el consumo energético y minimizar emisiones antes de ejecutar ajustes” y apeló al “desarrollo de plataformas sectoriales colaborativas para empresas grandes y pymes, con el objetivo de garantizar captura de datos fiable, trazabilidad rigurosa y reporting homogenizado, facilitando el cumplimiento normativo y la adopción generalizada de prácticas sostenibles con visión a largo plazo, escalable transversalmente en sectores diversos”.

Dos claves: gestión de datos y tecnologías emergentes

La segunda parte de la tertulia giró en torno a las palancas que están transformando el ESG de un mero cumplimiento normativo a un motor estratégico de eficiencia, transparencia y creación de valor sostenible. En este sentido, Ricardo Martínez subrayó que “los datos son un activo estratégico” y que “la inteligencia artificial potenciará la calidad de los insights generados a partir de puntos de datos obtenidos con precisión”. Igualmente enfatizó “la urgencia de automatizar controles para mejorar trazabilidad, pues la falta de integración expone a las empresas”. Continuando con su análisis, advirtió respecto al “estrés regulatorio global —y no solo europeo— al que se enfrentan las compañías, lo que exige aprovechar espacios de oxígeno para integrar KPI claros de sostenibilidad dentro de procesos de negocio”. El responsable de ESG en Technology & Transformation de Deloitte recalcó “la importancia de la cultura y el propósito social para atraer talento” y comparó “la arquitectura ESG con la construcción de una casa: solo una base firme, escalable y alineada al propósito empresarial garantizará durabilidad y crecimiento sostenible”.

A continuación, María Monasor mencionó que “el desafío radica en definir una estructura de datos de sostenibilidad que reúna fuentes manuales, sistemas transaccionales y datos externos”. “Esta base de datos —continuó—, aún heterogénea en la mayoría de las empresas, es imprescindible para reportar de forma precisa y comparable y sentar los cimientos operativos más allá de un informe”. Pese a todo, la Global Sustainability Principal de SAP expuso que “no solo con esa arquitectura sólida se podrá integrar la sostenibilidad a los procesos financieros y de materiales existentes, será imprescindible añadir la información al ERP y habilitar la automatización. Una vez resuelta la calidad y la integración del dato, tecnologías como la inteligencia artificial, el blockchain y el análisis podrán gestionar emisiones, consumo de agua y métricas de inversión social, convirtiendo la sostenibilidad en una dimensión operativa más”.

De cara al futuro, Sergi López pronosticó que “la inteligencia artificial se integrará en todos los procesos de sostenibilidad para definir objetivos, simular escenarios y optimizar recursos”. ¿De qué forma? “Herramientas de IA permitirán responder: ¿cómo reducir emisiones cambiando proveedor o localización? ¿Qué impacto tendrán las decisiones en costes y huella de carbono?”, ejemplificó el experto. Después, destacó el caso de Telefónica, “donde la IA redujo el presupuesto de despliegue de fibra óptica de 35 a 12 millones, incluyendo el ahorro medioambiental y en recursos humanos. Este ejemplo evidencia el valor de integrar la tecnología más allá del reporte normativo”. El Responsable Automation de IBM instó a las empresas a “evitar un enfoque exclusivo en el cumplimiento vigente y a apostar por soluciones que impulsen la sostenibilidad como pilar estratégico”.

Coincidiendo con sus compañeros, la receta para optimizar la sostenibilidad de David Leiva fue “apostar por la inteligencia artificial y el análisis multimodal de datos: emplear imágenes satelitales permite inferir métricas de deforestación y validar información sobre el terreno, sin depender exclusivamente de datos manuales”. Y también puso un ejemplo: “En sus data centers, Google aplicó IA —con proyectos como Alpha Evolve— logrando reducir emisiones un 12% pese a un incremento del 27% en consumo energético al crecer la infraestructura de cloud e IA”. En paralelo, remarcó la importancia de hacer accesible la información de sostenibilidad: “Google integra asistentes basados en modelos de lenguaje para navegar en sus informes extensos”. Remató subrayando “la urgencia de abandonar soluciones aisladas y adoptar arquitecturas de datos compartidas que involucren a toda la organización, eficientes y sólidas”.

En el tramo final de la mesa redonda, Javier Puertas reiteró que “la sostenibilidad ha trascendido el mero cumplimiento normativo para convertirse en un activo reputacional”, ya que “consumidores y clientes demandan prácticas responsables”. En sintonía con el resto del panel, advirtió del desafío que supone “comparar información cualitativa y cuantitativa dispersa en múltiples variables y niveles de granularidad”, algo que “incrementa el riesgo de greenwashing”. Por ello, consideró fundamental “la adopción de metodologías de análisis de riesgos e impactos (RMA) y controles (CRT) que permitan priorizar los aspectos más relevantes y focalizar los recursos donde aporten mayor valor”. Además, apuntó como relevante “la tendencia a equiparar el aseguramiento de la información ESG al nivel de la financiera, con verificación razonable prevista para 2028”. “La regulación ha sentado los cimientos tecnológicos y organizativos para construir una arquitectura muy robusta”, precisó. 

Para concluir, Borja García Presa puso el foco en “el limitado willingness to pay de los consumidores —cuánto están dispuestos a pagar—, que perciben la sostenibilidad sin necesariamente asumir un sobreprecio, a diferencia de clientes B2B donde la comunicación de valor debe adaptarse a cadenas de suministro completas”. Del mismo modo, indicó que “muchas pymes españolas, todavía relegadas al uso de Excel manual y con datos más o menos inventados, quedan rezagadas frente a grandes corporaciones con cierta madurez tecnológica”. Por ello, urgió a “integrar la sostenibilidad de forma transversal en procesos de negocio y a evitar silos, promoviendo alianzas sectoriales”. Finalmente, aseguró que “un enfoque compartido y colaborativo consolidará estándares de gobernanza y reporting ESG, al tiempo que protegerá la reputación corporativa en acuerdos y partnerships garantizando eficiencia operativa e impulso competitivo sostenible”.

Fuente: https://www.elconfidencial.com/
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