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La importancia de la ética en la cultura corporativa

Por Liliana Calderón, Consultora del Area Penal & Compliance del estudio Benites, Vargas & Ugaz abogados. Abogada por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Master en Compliance Officer por la Universidad Complutense de Madrid.

La ética desde cultura corporativa resulta un elemento clave para fomentar el compromiso, el liderazgo, el trabajo en equipo y el apoyo entre todos los miembros de la organización.

La expansión de las actividades económicas a nivel mundial, los avances científicos, así como la explosión de la tecnología, generan nuevos riesgos para la sociedad en su conjunto. Es por ello que, las empresas, promotoras en buena medida de dichos riesgos, deben implementar mecanismos idóneos para controlarlos y mitigarlos. Justamente, en ese camino uno de los principios más altos que debe acompañar a la organización es la cultura ética, que debe estar en sintonía con sus operaciones, clientes, trabajadores y cualquier stakeholder con el que se relacione.

La cultura ética empresarial es un sistema de principios, valores, acciones y normas internas que deben compartir los miembros de una organización. Este sistema supone el respeto de los derechos y el cumplimiento de las obligaciones, generalmente recogidos en un Código de ética y Conducta que constituye el instrumento normativo interno por excelencia con capacidad de “enforcement”.

Para fomentar y luego consolidar una cultura ética empresarial es indispensable el liderazgo y compromiso de la alta dirección, conocido comunmente como “tone of the top”, lo cual se manifiesta no sólo en el ejercicio de su rol de ente supervisor sino sobretodo en el cumplimiento mismo de las normas internas de ética e integridad. 

Si el tono establecido por la alta dirección defiende la ética y la integridad de la organización,  sus miembros estarán más inclinados a defender y comportarse en consonancia con sus valores y principios. Sin embargo, si la alta dirección no se preocupa o se comporta en el marco de la ética e integridad y, por ende, se focaliza en el logro de objetivos a toda costa, los miembros de la organización, serán más propensos a quebrantar la ley porque sentirán que la conducta ética no es una prioridad dentro de la organización.

La tendencia actual refleja que algunos principios y valores se han vuelto universales en las organizaciones, como la intolerancia a la discriminación; el cuidado del medioambiente; políticas de diversidad e inclusión, así como una política de tolerancia y respeto.

El gran reto entonces es, cómo y qué hacemos para fomentar la inclusión de la ética en la cultura corporativa? Una ardua tarea que requerirá principalmente del compromiso y liderazgo de la alta dirección en impulsar, fomentar y cumplir con los principios y valores de la organización, alineados a la ética e integridad, lo cual generará el incentivo necesario en los demás miembros de la organización para sentirse parte de una organización que se preocupa por fomentar valores y principios. Es imprescindible que las organizaciones se preocupen por poner énfasis en sensibilizar a su personal, impartiendo cursos de formación y capacitación.

 


 
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